Cuando Gael tenía 6 meses lo fotografíe por primera vez. Sus ojos azules y sonrisa traviesa me enamoraron. Ahora tuve una nueva oportunidad de fotografiarlo y me sorprendí de lo mucho que creció. El poder ver como estos bebés crecen y se van convirtiendo en niños adorables es la mejor parte de mi trabajo. Espero poder seguir fotografiando a Gael y sus padres por muchos años más.