Una de mis bodas favoritas sin duda. Naira estaba muy nerviosa ese sábado y aunque algunas cosas no salieron como lo planearon por culpa de un gran retraso, se olvido de todos los problemas al ver a Beto esperando en el altar. Después de una veloz ceremonia nos fuimos a sacar las fotografías. La joven pareja pudo al fin relajarse y disfrutar , hasta que al momento de partir hacia el salón tuvimos un pequeño problema con el hermoso auto de colección, nada que un fuerte empujón y un poco de gasolina no pudieran resolver. Después de todo lo que paso en la tarde, la recepción fue un alivio para los novios donde todo fue como lo soñaron, gracias a la empresa Millennium. Este día fue la viva prueba de mi lema, las bodas no tienen por que ser perfectas pero si memorables.

 

 

Vestido y velo novia: Pamela Pinedo de Preto Pinedo

Ceremonia: Catedral Castrense Nuestra Señora de Luján (Irpavi)

Recepción: Jardín Japonés (Calacoto)

Organización, decoración y gastronomia: Millennium Eventos